La mayoría de las mujeres que se someten a una intervención de reducción de senos, están tan acomplejadas por su pecho, o este les dificulta tanto su calidad de vida, que lo que menos les preocupa es si las cicatrices de la operación serán muy notorias.

Sin embargo, aunque no suele ser lo habitual, ya que esta intervención puede dificultar una futura lactancia, hay pacientes jóvenes que deciden someterse a esta cirugía, y sí están interesadas en conocer con detalle los resultados estéticos del pecho tras la reducción mamaria.

A pesar de que la cirugía de reducción es una intervención muy agradecida, totalmente segura, es importante que antes de someterse al tratamiento, las pacientes tengan una clara idea sobre el resultado de la operación, proceso de recuperación y cicatrices postquirúrgicas.

Aspecto del pecho tras la reducción mamaria

Tras la cirugía de reducción de mamas, la paciente tendrá unos senos con forma más bonita, y con un tamaño más proporcionado a su cuerpo.

Cicatrices tras cirugía

Existen diversas técnicas para realizar una reducción mamaria, pero en la mayoría de los casos se utiliza la T invertida. Se conoce por este nombre debido a la forma que adopta la cicatriz, que implica una sutura alrededor de la areola, otra en el surco de la mama, y otra vertical, que es la que une ambas.

Os detallamos un poco más sobre cada una:

  • Periareolar: rodea toda la zona de la areola por lo que es sencillo disimularla. Con el paso del tiempo adoptará un color blanco, reduciendo su visibilidad. En algunos casos, el color blanco puede hacer que el contorno de la areola sea demasiado neto, por lo que ofrecemos a nuestros pacientes la opción de aclararla con el tatuaje de pigmentos naturales.
  • Surco submamario: Pasa prácticamente imperceptible porque la cicatriz no llega a los extremos del surco, de tal forma que con un bikini o un escote pasa totalmente desapercibida.
  • Vertical: es la que inicialmente más impresiona, ya que no está localizada en ningún pliegue natural. Sin embargo es la que antes se blanquea y deja de ser visible, debido a la distribución de la tensión que realizamos a través de la sutura subcutánea.

En general, todas las cicatrices pasan por un periodo inicial en el que presentan un color rojizo. Con el paso del tiempo van evolucionando hacia colores más tenues, adoptando finalmente un color blanquecino.

Cuando la reducción no es muy grande, se pueden realizar otras técnicas que reducen la longitud de la cicatriz horizontal, llegando incluso a anularla.

Cuidado de las cicatrices

Es importante realizar un correcto cuidado de las cicatrices: utilizar antisépticos, hidratarlas y utilizar parches de silicona para que mejoren su aspecto con el tiempo.

Por norma general las cicatrices de cirugía de reducción de senos tienen una buena evolución, reduciendo notablemente su visibilidad con el paso de los años.

Si tienes alguna duda adicional sobre cómo quedará tu pecho tras la reducción mamaria ¡Coméntasela a la Dra. Castro en este artículo! La especialista en mamoplastia resolverá tus cuestiones con la mayor brevedad posible.