Cuando colocamos implantes de mama tanto en aumentos estéticos como en reconstrucción mamaria, tenemos que asumir que existen una serie de posibles complicaciones relacionadas con el implante, que, aunque podrán minimizarse con una adecuada técnica quirúrgica no son despreciables.

Uno de los principales riesgos de la cirugía mamaria es la contractura capsular mamaria, y por ser impredecible preocupa mucho a las pacientes.

¿Qué es una contractura capsular mamaria?


Llamamos cápsula a la cicatrización (formación de tejido conectivo formado por fibroblastos y colágeno) que produce nuestro organismo ante un cuerpo extraño, (en este caso la prótesis mamaria), para aislarlo. Esta es una reacción defensiva y natural que se produce ante cualquier tipo de material, tanto sólido como gel, que se introduzca en el cuerpo (no solo implantes de mama), rodeándolos de manera inapreciable al tacto.

La cicatrización que se produce alrededor de las prótesis mamarias se conoce como cápsula periprotésica, y forma parte del proceso normal y esperado en una cirugía con implantes de mama. En algunas ocasiones, esta cápsula se puede engrosar, endurecer y contraer, de tal manera que comprime al implante, llegando a ser dolorosa en grados avanzados, y produciendo una alteración de la forma de la mama, al deformar y desplazar la prótesis en sentido supero-lateral.

Puede ocurrir en distintos momentos desde la cirugía de aumento mamario y ser uni o bilateral.

La manifestación de una contractura capsular suele empezar con la sensación de mayor dureza en el pecho, de presión o tirantez, y si evoluciona finalmente de deformidad y molestias importantes. La mejor manera de detectarla es mediante la exploración clínica.

¿Cómo se clasifica la contractura capsular?

La severidad de la contractura se divide en grados, usando la clasificación de Baker:

  • Grado I: la cápsula normal que se debería formar siempre
    • Grado Ia: tacto y forma del implante normales
    • Grado Ib: tacto blando e implante levemente visible, se considera dentro de la normalidad
  • Grado II: tacto firme y forma normal o aceptable
  • Grado III: tacto firme y forma anormal
  • Grado IV: tacto duro, forma anormal, puede ser molesto o doloroso

contracturas capsulares

¿Qué causa la contractura capsular?

Entre las causas más evidentes que podrán favorecer una contractura capsular en un postoperatorio de mama están las siguientes:

-Las infecciones lentas, es la causa que más datos científicos presenta. Los estudios mediante análisis de ADN de bacteria dan positivo en el 80% de los casos estudiados. Son bacterias que están presentes en la piel y en los conductos mamarios. Generan alrededor del implante una película que se llama biofilm que actúa como un irritante continuo, y genera una cápsula más gruesa. Este tipo de infecciones no dan ninguna sintomatología sistémica.

-La presencia de sangre residual o tejidos con poca vitalidad son zonas donde las bacterias pueden crecer con más facilidad. La técnica quirúrgica cuidadosa, controlando el sangrado antes de que aparezca, respeto a los tejidos sin realizar tracciones de ellos, el lavado de la cavidad para eliminar residuos, son todos gestos técnicos que ayudan a tener menores índices de contractura capsular.

Cualquier traumatismo en el periodo postoperatorio temprano, que facilite la inflamación y el sangrado de los tejidos puede favorecer la contractura capsular ( de ahí la importancia fundamental del reposo postoperatorio).

– La inflamación postoperatoria genera múltiples componentes que favorecen la aparición del biofilm. Los tejidos operados presentan déficit de circulación por la presencia de líquidos rodeando sus células, la oxigenación es menor porque hay menos difusión de oxígeno y existe la presencia de mediadores de la inflamación como consecuencia del trauma operatorio. El único sistema de eliminación de esta situación es el sistema linfático, que habitualmente tiene un ritmo lento por la densidad de su líquido, la linfa.

Factores intrínsecos del paciente, que dependen de su proceso cicatricial y sobre los que no se puede influir.

-También influirá en la contractura el tipo de mama previa (mayor en mamas tuberosas, pieles inelásticas, bolsillos pequeños o implantes muy grandes), el tipo de implantes, la incisión de abordaje, el plano de colocación, alteraciones vasculares o linfáticas prexistentes que favorezcan el edema, etc.

-Así mismo, el movimiento precoz sin reposo adecuado en el postoperatorio durante el tiempo de formación de la cápsula facilitará la formación de seroma o el sangrado, que consecuentemente producirá una fibrosis y una contractura capsular.

¿Cuándo aparece?

La contractura capsular puede aparecer en cualquier momento de la vida de la prótesis: de forma temprana o tardía.

La contractura temprana se da en el postoperatorio reciente de la cirugía mamaria (normalmente en los primeros 3 meses, y generalmente no más allá del 6º), como una complicación por la reacción del cuerpo al implante. Puede ser minimizada y a veces resuelta con tratamiento médico. Si no se corrige o empeora, la solución tendría que ser quirúrgica, extirpando esta cápsula patológica y recambiando el implante.

La aparición tardía, tras años de envejecimiento del implante, se asocia en muchas ocasiones a una rotura protésica o a la fuga de silicona a través de una cubierta adelgazada por desgaste. En estos casos, una contractura debe hacernos sospechar y buscar una rotura, y aquí no cabe el tratamiento médico sino directamente quirúrgico para reemplazar el implante.

Aunque es difícil hablar de porcentajes por la variabilidad dependiente de la fabricación, el tipo de cubierta y de gel de los implantes y factores propios del acto quirúrgico, podemos hablar entre un 6-9% en los primeros 10 años, para prótesis texturizadas y algo mayor para las lisas, aumentando con el proceso de envejecimiento del implante con el tiempo.

Algunas superficies como las de poliuretano describen porcentajes mucho menores de contractura: 1-3%.

De la misma manera las recientes cubiertas nanotexturizadas reportan porcentajes de un 1% en estudios a los 5 años.

¿Cómo disminuir la probabilidad de una contractura?

Desde el punto de vista quirúrgico, la técnica No-Touch que empleamos de forma sistemática reducirá considerablemente la aparición de contracturas capsulares:

-Administración de antibióticos intravenosos en la inducción anestésica.

Limpieza de la piel con antisépticos como povidona yodada o clorhexidina.

-Cobertura del complejo areola pezón con un film protector para evitar contaminaciones ya esta es una zona muy contaminada de gérmenes.

-Incisiones para abordaje mamario en el surco submamario, siempre que sea posible, ya que esta vía se asocia a menor número de incidencias.

Disección cuidadosa con bisturí eléctrico, para evitar el sangrado.

Lavado del bolsillo una solución triple antibiótica antes de introducir el implante y  limpieza con antiséptico de nuevo la piel del área de introducción.

Evitar la manipulación del implante que solo es tocado por el cirujano con unos guantes estériles y nuevos que no hayan tocado previamente la piel).

Introducción cuidadosa del implante, sin deformarlo ni comprimirlo en exceso.

Colocación del implante en un plano submuscular, ya que está comprobado que presenta menor incidencia de contracturas que el subglandular.

Evitamos si es posible la colocación de drenajes, también asociada en las últimas publicaciones a mayor contaminación y por tanto riesgos de contractura.

Sutura de la cicatriz en varios planos, que aíslen el implante.

Protocolo de profilaxis antibiótica posterior.

¿Cómo se trata una contractura capsular mamaria?

Tratamientos médicos, no quirúrgicos: tienen eficacia e indicación a partir de la 3ª semana en que la cápsula está formada y durante los primeros 6 meses postoperatorios, en los que la cápsula periprotésica está madurando y aún no es definitiva. Son el primer escalón terapéutico.

  • Inhibidores de los leucotrienos: fármacos utilizados para el tratamiento del asma extrínseco, que se han propuesto como teóricamente eficaces en el tratamiento de grados leves de encapsulamiento. Los más mencionados son el Singulair y el Accolate .
  • Ultrasonidos (capsulotomo): Ablandan las cápsulas mediante la aplicación de ultrasonidos en profundidad, generando calor en los tejidos.

Tratamientos quirúrgicos:se indican como segundo escalón, cuando fallan los anteriores y nunca antes del 6º mes postoperatorio.

  • Capsulectomía y recambio del implante: Cirugía que consiste en eliminar quirúrgicamente toda la cápsula previa para eliminar el biofilm y la colocación de un implante nuevo en ese bolsillo.
  • Cambio de plano: dado que la posibilidad de que se repita la contractura es mayor en pacientes que ya tenían una previamente es aconsejable colocar los implantes submusculares si antes estaban subglandulares.
  • Utilización de implantes nanotexturizados ,microtexturizados o de poliuretano, con menor incidencia de contractura.

La contractura capsular es una complicación propia e inherente a la mamoplastia de aumento, entra dentro de sus riesgos habituales y el paciente debe de estar informado de ello.

Y aunque sigue siendo una preocupación tanto para el paciente como para el cirujano, con las medidas de prevención actuales en la técnica quirúrgica y la evolución en la cubierta de los implantes,  los porcentajes de esta complicación van disminuyendo paulatinamente.

¿Tienes alguna duda sobre la contractura capsular mamaria o los síntomas después de la cirugía de aumento de pecho? ¡Comenta este artículo! o ponte en contacto directamente con la Doctora Castro Veiga.