La liposucción es una gran operación que permite excelentes resultados en la eliminación de la grasa localizada resistente a nuestros esfuerzos en costosas dietas o en largas sesiones de ejercicios. Se trata de una operación con resultados definitivos y que puede suponer un antes y un después en cómo nos vemos y sentimos con nuestro cuerpo.

Sin embargo, para obtener los resultados que deseamos y asegurar el buen funcionamiento del tratamiento es importante la utilización de una prenda imprescindible que nos acompañará las primeras semanas postoperatorias, hablamos de: la faja especial tras la liposucción.

¿Por qué es necesario llevar una faja tras la liposucción?

La faja que usamos en el postoperatorio de la liposucción pertenece a la familia de las prendas compresión y su uso es imprescindible en todo el proceso tras la cirugía.

El médico en el que hemos confiado para el tratamiento nos la colocará justo después de pasar por el quirófano para mantener siempre una presión fija y constante en la zona intervenida. ¿Qué buscamos con ello?

  • Reducir el malestar postquirúrgico
  • Sujetar la zona y dar más comodidad en los movimientos
  • Controlar el proceso inflamatorio del área intervenida
  • Mejorar la retracción de la piel para que se adapte a la nueva forma
  • Acelerar el proceso de cicatrización durante el postoperatorio de la liposucción

Se trata de un elemento que no podemos dejar de utilizar pues de él depende el conseguir el resultado deseado y mejorar el bienestar postquirúrgico para el paciente. Es por ello que siempre debemos llevarla colocada en nuestro día a día y por lo que recomendamos la compra de 2 de estas fajas para usar una mientras la otra la estamos lavando.

Las fajas postoperatorias de la liposucción son especiales

Las fajas de compresión que usamos para la liposucción son especialmente diseñadas para su cometido y no pueden ser sustituidas por otras prendas de compresión “similares” o aprovechar otras que tenemos en casa.

Las fajas deportivas y las fajas reductoras, por ejemplo, suelen ser más elásticas y menos firmes que las fajas de liposucción, por lo que no están recomendadas y las descartamos para la compresión postquirúrgica.

¿Qué hace especiales a las fajas de la liposucción y por lo cuál no se pueden usar otro tipo de fajas?

  • Están diseñadas para usarlas en periodos largos de tiempo y que nos sintamos lo más cómodos posible con la presión adecuada en la zona
  • Dan la compresión máxima a la zona corporal que se ha intervenido
  • Tienen una confección con materiales distintos que las fajas comunes, como pueden ser las deportivas o las de levantamiento de peso

Una prenda específica e irremplazable que debemos tener en nuestra posesión y utilizar si apostamos por eliminar la grasa localizada con esta cirugía.

¿Cuánto tiempo debo llevar la faja tras una liposucción?

La respuesta a esta pregunta es: depende. Pues para cada liposucción y para cada caso varían muchos factores, como pueden ser  la cantidad de grasa extraída, la/s zona/s tratada/s y la calidad de la piel del paciente.

Por regla general solemos hacer que la faja postoperatoria de la liposucción se mantenga 4 semanas después de la operación en zonas como piernas, abdomen, flancos o espalda. Mientras que en la zona de las rodillas, por ejemplo, se podría retirar a los 15 días. Si vemos que la piel está muy laxa, que se ha extraído un gran volumen de grasa o vemos que la adaptación no es la adecuada podemos mantener la faja durante 5 semanas o incluso 6, dependiendo del caso.

Además es importante señalar que la faja no se suele quitar de la noche a la mañana, sino que se suele realizar de manera progresiva. Lo que solemos hacer es ir quitándola poco a poco en ciertas horas del día, cuando estamos más relajados o no tenemos tanta actividad…; y lo que conseguimos con ello es que el paciente se quede más tranquilo y cómodo al deshacerse de esta prenda de seguridad.

¿Puedo quitarme la faja por la noche para dormir?

Durante las primeras 4 semanas, que te hemos comentado con anterioridad, la respuesta es un claro no. En este periodo debemos llevar la faja constantemente a lo largo de todo el día y solo nos la podremos quitar para nuestro aseo personal o en nuestras visitas al especialista médico.

Sin embargo, en el periodo posterior a estas 4 semanas, en la retirada progresiva de la faja, sí te la podrás quitar mientras duermes y siempre y cuando el médico te haya dado el visto bueno y lo haya indicado.

Ten paciencia

Sabemos que el uso de la faja puede ser algo tedioso o incluso molesto, pero confía en nosotras, merece la pena y los resultados de tu operación de liposucción serán inmejorables.

Esperamos que te hayan ayudado nuestros consejos y nuestra explicación y esperamos que tu recuperación tras la cirugía sea muy cómoda y confortable. Si todavía no te has decidido a dar el paso y crees que la liposucción puede ser una buena vía para mejorar tu figura, puedes ponerte en contacto con la Dra. Castro y estará encantada de atenderte en consulta para asesorarte según tus necesidades.