El debate está servido entre los diferentes profesionales de la cirugía estética. Ergo, las dudas entre las pacientes que quieren someterse a una mamoplastia también. Y aunque efectivamente son varias las características que componen la totalidad del implante de silicona (su forma, el tamaño, la cohesividad del gel que lo conforma, la ligereza en el caso de las prótesis de última generación), parece que una de las grandes cuestiones que sobrevuela las conversaciones sobre la selección de los implantes más adecuados en una operación de aumento de pecho versa precisamente sobre el exterior o la superficie de la prótesis. Los implantes se dividen en dos grandes grupos según lo anterior: los lisos o los llamados rugosos. La elección determinará el resultado final de nuestro pecho. Pero la disyuntiva no es caprichosa y la experiencia y profesionalidad de la doctora Castro nos ayudarán a entender mejor en qué circunstancias deben utilizarse unos u otros.

Prótesis mamarias lisas o rugosas ¿Cuál elegir?

¿Por qué es tan importante la superficie de los implantes mamarios?

La cubierta o el envoltorio de la prótesis mamaria de silicona es determinante a la hora de disminuir la probabilidad de rotura del implante. Pese a que efectivamente el relleno del gel cohesivo de silicona proporciona demostradamente una gran estabilidad y que, incluso en el caso de una rotura, su migración es sumamente complicada, la parte que recubre el exterior de la prótesis es un elemento fundamental tanto en la composición, la seguridad y el resultado estético definitivo de la mama.

¿Qué implica la texturización de un implante?

La texturización se obtiene, precisamente, por la modificación de un implante liso, al que se suele inyectar sal o azúcar, con el objetivo de generar una serie de rugosidades en dicha superficie. El primer concepto fundamental para entender la gran diferencia entre una prótesis lisa y una prótesis rugosa se relaciona con la movilidad o el grado de adherencia. Las prótesis lisas suelen moverse más que las rugosas, puesto que cuentan con menor capacidad de adhesión a los tejidos internos. Por ello y por norma general, la doctora Castro prefiere las prótesis texturizadas, que son más estables. Sin embargo, cada caso concreto tiene sus particularidades.

Ventajas y desventajas. ¿Cuándo es mejor usar una prótesis lisa o una rugosa?

Por un lado, la cubierta rugosa es la más adecuada cuando hablamos de implantes anatómicos: aquellos que son comúnmente conocidos por presentar forma de gota y que tienden a mantener y respetar la forma natural de la mama. Y, por regla general, son los implantes más recomendables en la cirugía de aumento de senos. Los implantes anatómicos requieren de cobertura texturizada, pues de lo contrario se moverían en exceso, y de este modo se proporciona adherencia y se evita la rotación y la consecuente deformación del pecho.

Las prótesis redondas, aquellas que son semiesféricas y que pueden tener mayor o menor proyección, aportan mayor naturalidad en la medida que son más planas y que la proyección no difiere en exceso de las características anatómicas de la paciente. En el caso de pacientes que partan de malformaciones muy pronunciadas o en aquellas donde el tejido mamario sea prácticamente inexistente, la prótesis redonda resulta clave. En este caso, el grado de rugosidad es menos fundamental, puesto que la rotación del implante no desfigura la forma de la mama. No obstante, la doctora no recomienda tampoco las prótesis de cobertura lisa y prefiere decantarse por las nanotexturizadas, de última generación y de granulaciones en la superficie mucho más finas, que causarán mucha menos fricción en los tejidos. Recientes estudios apuntan, asimismo, que la nanotecnología aplicada a los implantes de mama está revelando numerosos beneficios. Las prótesis nanotexturizadas evitan la formación de seroma (acumulación de líquido), el riesgo de daños en el proceso de encapsulamiento y otras problemáticas asociadas.

Asimismo, en el caso de las prótesis lisas, se ha demostrado estadísticamente en numerosos estudios que el riesgo de sufrir una contractura capsular es mayor: esto implica un endurecimiento de la cápsula que el cuerpo genera de forma natural alrededor del implante al considerarlo un elemento extraño y que puede conllevar graves problemas estéticos en la deformación del seno e incluso dolor, dada la tensión que se ejerce sobre otros tejidos circundantes. Por ello, las prótesis rugosas o texturizadas ofrecen más seguridad.

¿Prótesis lisas o implantes rugosos?

Como suele ser habitual en los artículos que encontraréis en el blog, la clave para optar por la mejor decisión sobre los implantes más interesantes en función de vuestra condición viene finalmente determinado por un diagnóstico profesional y personalizado. Si bien es cierto que, por normal general las prótesis rugosas y/o texturizadas resultan la mejor opción en cuanto a reducción de riesgos en el desarrollo del encapsulamiento y sus resultados son más beneficiosos estéticamente, cada paciente es un caso concreto. No dudes en contactar con la doctora Castro para tomar la decisión correcta respecto a la solución estética que mejor se adapte a tus necesidades.