Los cirujanos hablamos de “vía de abordaje” cuando nos referimos a cómo y por dónde hacemos frente a una operación. Concretamente en el caso de la cirugía mamaria, la elección de la vía de abordaje apropiada es un tema fundamental para garantizar el éxito de la intervención.

Sin embargo, no es un tema que pueda resolverse con una simple afirmación o negación. Puesto que en función del tipo de operación en concreto; las características fisionómicas de la paciente; el equilibrio perfecto entre sus deseos y las expectativas reales para alcanzar la armonía corporal; el tamaño y la forma de la prótesis, etc., hablaremos de una vía de abordaje u otra.

Ya hemos hablado previamente sobre este asunto en otros artículos dedicados al aumento de pecho o a la cirugía de mama tuberosas porque, efectivamente, es una cuestión importantísima. Muchas pacientes nos preguntan: pero qué es mejor, ¿colocar la prótesis delante o detrás del músculo?

A continuación damos respuesta a esta cuestión analizándola desde sus diferentes perspectivas. Como ya sabemos (pero nunca está de más recalcarlo), cualquier cirugía debe ser observada desde numerosos puntos de vista. Porque cada parte de nuestro organismo está interconectado: imaginemos unas piezas que influyen en otras para su correcto funcionamiento y para su aspecto estético.

¿Cómo y dónde suele realizarse la incisión? ¿Por dónde se suele colocar la prótesis mamaria?

En general, cuando nos enfrentamos a un aumento de pecho con prótesis, las incisiones en la piel suelen realizarse en el llamado surco submamario: esto es, la parte más inferior del seno. También es común realizar la intervención con una incisión periareolar: esto es, realizando una semicircunferencia inferior en la areola. La tercera opción sería realizar la incisión en la axila de la paciente e intervenir de este modo.

En cuanto a cómo y por dónde colocar la prótesis (el llamado plano de colocación), la forma más común y recomendable suele ser la colocación subpectoral: de este modo la prótesis se ubica en un “bolsillo” que se crea específicamente debajo del músculo pectoral mayor.

Sin embargo, también existen otras dos aproximaciones, la llamada colocación subfascial: debajo de la “fascia”, una especie de fina membrana que recubre el músculo. Y la colocación subglandular: detrás de la glándula mamaria (en general, la opción menos extendida y menos recomendable salvo casos específicos).

Pero entonces… ¿por qué es mejor colocar la prótesis de mama por debajo del músculo?

Para resolver esta pregunta de la mejor forma posible, y entender de una forma más visual el punto anterior, lo primero que debemos hacer es analizar cuál es la anatomía de la mama. Si seguimos su estructura desde fuera hasta dentro, podemos encontrar los siguientes elementos que constituyen el seno:

  • Piel o tejido cutáneo.
  • Grasa o tejido adiposo: esta capa tendrá mayor o menor tamaño en función de si la paciente está más o menos delgada.
  • Glándula mamaria: como ya hemos destacado en este artículo dedicado a la cirugía mamaria y la lactancia, la glándula mamaria es el elemento fundamental para poder dar de mamar a nuestros hijos. Sin ella, la lactancia no es posible. Hay mujeres en las que, debido a una condición preoperatoria, existe ausencia total o parcial de glándula mamaria (hipoplasia mamaria severa o aplasia mamaria). Por ello deciden precisamente intervenirse y realizarse una mastopexia o aumento mamario.

Dada su función y debido a su delicada estructura, salvo casos muy específicos que ya hemos mencionado, suele evitarse la manipulación de la glándula mamaria. Cuando se atraviesa la glándula mamaria para colocar el implante (incisión periareolar), se seccionan varios de sus conductos, los llamados galactóforos.  Sin embargo, los que se verían afectados serían los inferiores, por lo que la lactancia seguiría siendo posible incluso en este caso.

  • “Fascia” del músculo pectoral mayor: la fina capa o membrana que recubre el músculo.
  • Músculo pectoral mayor.
  • Pared torácica: donde se encuentran las costillas; la parte ósea donde se apoya toda la estructura mamaria anterior.

En efecto, y como adelantábamos, la colocación de la prótesis debajo del músculo (plano de colocación subpectoral) es el método más habitual y recomendable. Puesto que permite que la prótesis se inserte más en profundidad y quede mucho más protegida.

Ventajas de la colocación de la prótesis por debajo del músculo

Cuando se realiza una mastopexia o aumento mamario que implica colocación de implante debajo del músculo, conseguimos que la forma de la mama sea mucho más natural, haciendo prácticamente inapreciable el borde de la prótesis en la parte superior del seno.

Pero, además, se considera la aproximación más segura, puesto se disminuye radicalmente la incidencia de contractura capsular  y la aparición del rippling (arrugas o visibilidad de los pliegues de la prótesis que explicábamos en este artículo). Asimismo, se evita cualquier contacto con la glándula mamaria.

Sin embargo, puede no ser la mejor opción para mujeres que practiquen deportes de alto rendimiento que les exijan fuertes aumentos en su musculatura pectoral (y en todo el tren superior de su cuerpo, en definitiva). En estos casos específicos, suele valorarse la colocación subglandular o subfascial, aunque si la paciente es muy delgada y la prótesis va a quedar muy expuesta en el escote a veces también optamos por el plano submuscular.

Por ello, y como hemos recalcado a lo largo de este artículo, es muy importante analizar la anatomía y las problemáticas particulares de cada paciente. Para elegir el método más adecuado a sus necesidades y a su estilo de vida. ¿Quieres saber cuál es la mejor vía de abordaje y colocación de prótesis en tu caso? ¿Tienes más dudas sobre el aumento mamario? ¡Contáctanos! Estamos deseando darte la atención personalizada que necesitas.