¿Debo esperar a tener hijos antes de hacerme una cirugía mamaria? Esta es una de las preguntas frecuentes que se plantean nuestras pacientes. Y no es para menos, puesto que un embarazo es un proceso que provoca cambios muy intensos en nuestro cuerpo.

¿La respuesta? Depende de diversos factores que analizaremos a continuación. Pero puedes quedarte tranquila: una mamoplastia de aumento con prótesis no tiene por qué afectar a tu proceso de embarazo. A continuación respondemos las preguntas más frecuentes en este sentido. ¡Sigue leyendo y no te quedes con dudas!

Pero, en general, ¿qué es más recomendable: operarse antes o después del embarazo?

Si estás intentando quedarte embarazada lo antes posible, lo más recomendable es esperar. Precisamente porque, como mencionábamos anteriormente, un embarazo puede implicar unos cambios muy drásticos en nuestro cuerpo. En algunas mujeres más que en otras.

Algo muy común después de un embarazo es que las mamas aumenten mucho de tamaño y que, después del periodo de lactancia, experimenten ptosis o caída pronunciada. Por ello, si esperas a operarte después del periodo de lactancia, una vez tus cambios corporales se hayan estabilizado, podremos “diseñar” la cirugía más adecuada a cómo ha quedado tu aspecto anatómico después de todo el proceso de la maternidad.

Sin embargo, si en tus planes de futuro está esperar aproximadamente más de un año antes de poder quedarte embarazada, no tiene por qué existir ningún inconveniente relacionado con la maternidad para realizar una mamoplastia de aumento.

Lo que sí que hemos de tener en cuenta es que, si acabamos de ser madres, debemos esperar un tiempo prudencial antes de someternos a una cirugía mamaria. Lo más recomendable sería esperar entre seis y doce meses después de haber dado a luz. Y si hemos decidido dar de mamar a nuestro bebé, por norma general deberíamos esperar unos seis meses tras el último día de lactancia de nuestro pequeño.

¿Puedo aumentarme los senos si quiero dar el pecho a mi hijo?

Lactancia y prótesis mamarias no tienen por qué ser conceptos antagónicos. No debería existir ningún impedimento para dar de mamar al bebé por el hecho de llevar unos implantes fruto de una cirugía mamaria.

Al colocar la prótesis detrás del músculo no existe ningún tipo de contacto entre éste y el tejido de la glándula mamaria. Y si además la introducción de la prótesis es por la vía de abordaje axilar o a través del surco submamario (las aproximaciones más frecuentes y recomendables), no existen riesgos de alterar la glándula mamaria, la cual es indispensable para la lactancia.

Sin embargo, cada paciente requiere una valoración específica. Porque no todos los senos son iguales: la problemática específica de cada mujer puede llegar a marcar grandes diferencias en el abordaje quirúrgico de sus senos. De hecho, hay casos en donde sí se verá afectada la lactancia. Pero hablamos de mujeres cuya condición preoperatoria se caracterizaba por la ausencia total o parcial de glándula mamaria.

Esto es, si el aumento tiene que realizarse por una hipoplasia mamaria severa (cuando las mamas son prácticamente inapreciables), tras una mastectomía o debido por una aplasia mamaria (inexistencia de glándula mamaria), lactancia y cirugía mamaria no son compatibles. Pero repetimos: no por razones que tengan que ver con la introducción de un implante.

Puedes encontrar más información precisamente sobre cirugía mamaria y lactancia en este interesante artículo.

¿Cuál es la cirugía de senos más común después del embarazo y la lactancia?

La mastopexia (elevación de los senos) con o sin implantes suele ser la cirugía mamaria más demandada después de todo el proceso de la maternidad. Porque la caída pronunciada de los pechos que mencionábamos (ptosis o “descolgamiento”) es bastante frecuente, independientemente de si el tamaño de la mama original era grande o pequeño.

Efectivamente y como os comentamos siempre, el caso de cada paciente es único. Por ejemplo, imaginemos una mujer con mamas tuberosas o con una gran asimetría mamaria. Después de su embarazo es muy probable que los estragos físicos de todo el proceso natural de la maternidad hayan provocado más problemas estéticos en sus senos. Y los implantes mamarios, de tipo anatómico, seguramente deban ir acompañados de la mastopexia.

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Dejar tu cuerpo en manos de profesionales con gran experiencia en cirugía plástica, estética y reparadora es fundamental para enfrentarte con tranquilidad a cualquier intervención de estas características.

La experiencia esculpiendo los cuerpos de mujeres que han pasado por un proceso tan importante como es la maternidad nos avala. Por ello, una vez hayamos estudiado tu caso concreto, podremos darte la solución estética que más se ajuste a tus necesidades y a tu anatomía.

¿Quieres quedarte embarazada o acabas de terminar tu proceso de lactancia y tienes más dudas sobre la mamoplastia de aumento? ¡Contáctanos!