El pecho de una mujer puede ser redondo, con forma de pera o lágrima, simétrico… Saber qué tipo de seno tienes te permite sacarle el máximo partido desde un punto de vista estético, comprar la ropa interior más adecuada o elegir el tipo de cirugía mamaria más conveniente para mejorarlos, por ejemplo. La belleza, pero también la comodidad y la salud están en juego; descubre los tipos de pechos que hay.

No hay dos pechos iguales, de hecho, la simetría total y perfecta en todos los detalles no existe ni siquiera entre los dos senos de una misma mujer. Sin embargo, hay una clasificación genérica que atiende a las formas más habituales que tienen las mamas de las mujeres y que permite hablar de senos redondos, cónicos o asimétricos.

¿Qué tipos de pechos existen según su forma?

La clasificación de las mamas, atendiendo a su forma, es genérica y se realiza a partir de las formas más frecuentes, pero hay que tener en cuenta que todos los pechos mantienen su individualidad y es difícil que respondan a todas las características de un solo tipo.

Pechos redondos

Cuando se habla de pechos perfecto por forma, los redondos se consideran los más atractivos o preferidos. Independientemente de su tamaño son mamas con un volumen homogéneo en toda su extensión, tanto en la parte superior como inferior. En una forma redonda ideal el pezón está situado en el centro y tiene igual distancia a todos los bordes.

Los pechos redondos son los preferidos por muchas personas, de hecho, uno de los tipos de implantes más usados y demandados son los redondos que ofrecen un resultado final que busca simular esta forma natural de pecho femenino.

Pechos atléticos

Este tipo de pecho es ancho y musculoso. Esta forma la adquiere el pecho de las personas que hacen ejercicio específico para la zona pectoral, pero de forma natural también existe esta tendencia. No suelen ser pechos demasiado voluminosos y se mantienen a una altura media adecuada, ni demasiado altos ni descolgados.

El pecho atlético tiene un músculo pectoral potente que lo sostiene y lo mantiene, mientras que tiene poco o nada de tejido adiposo lo que hace que presente un aspecto de pecho plano o mínimamente abultado.

Pechos campana

Este tipo de pecho más alargado es muy común y habitual, además puede tener mucho o poco volumen, dando lugar a senos grandes o pequeños. Lo característico de esta clase de pecho, que también se denomina de pera o lágrima, es que la parte superior es más estrecha, mientras que la parte inferior es redondeada y más abultada.

El pecho alargado tiende hacia abajo y el pezón suele situarse en la zona media inferior, este pecho da la sensación de relajado y caído, pero no necesariamente es un seno que haya perdido turgencia, es su forma alargada con más volumen en la zona baja lo que da esta apariencia.

Pechos laterales

La forma del pecho está condicionada por un nacimiento lateral, el pecho tiene un arranque muy marcado en los lados del cuerpo, en la zona más próxima al brazo y axila donde tiene su zona más abultada y con más volumen interior. Suelen ser pechos separados que presentan bastante separación entre ellos.

Cuando el pecho es de tipo lateral, es habitual que los pezones también estén descentralizados, tendiendo hacia la zona exterior del seno, pueden o no apuntar hacia fuera, uno hacia cada lado lo que a veces se clasifica como pechos este oeste.

Pechos cónicos

Los conos presentan una base redonda perfecta, pero acaban en punta, perdiendo todo su volumen. Esta es la forma de los pechos cono, tienen una nacimiento redondo –perfecto- con un volumen máximo en esta parte y van perdiendo anchura, según van elevándose. Lo más característico de este tipo de mama es el perfil que evidencia claramente la forma de cono.

Los pechos cónicos mantienen el pezón en la zona más alta del pecho, pero sin volumen alrededor del mismo. No suelen ser pechos de gran tamaño.

Pechos asimétricos

La simetría perfecta no existe y con mayores o menores diferencias es habitual que los pechos no sean nunca idénticos. Sin embargo, esta diferencia en el caso de la forma puede ser más o menos acusada, igual ocurre con el volumen, el tipo de pezón o su colocación. Por lo tanto, todas las mamas tienen algo de asimétricas.

La forma asimétrica en el pecho hace que cada uno de ellos presente una forma diferente, puede ser uno más alargado, otro más redondeado… Es habitual que aunque los pechos tengan una forma dominante, luego presenten algunas diferencias puntuales, más o menos apreciables.

Tipos de pechos según tamaño

El tamaño del pecho es una de las características que más puede variar a lo largo de la vida de la mujer, pero como norma general se habla de pecho grande o pequeño, dependiendo del volumen y las proporciones que muestren.

El pecho debe valorarse en función del resto del cuerpo y debe considerarse perfecto o equilibrado, cuando presenta armonía en cuanto a tamaño con el resto de la anatomía de la mujer. Es decir, no es correcto hablar de un pecho grande o pequeño de forma independiente, sino que es necesario ponerlo en relación con el resto de las características biométricas de la mujer, principalmente peso, altura y complexión.

Pecho pequeño

Se considera un pecho pequeño aquel que presenta un volumen bajo y poca grasa en su interior. Son senos poco abultados con independencia de su forma o de otras características.

Pecho grande

Un pecho voluminoso y que destaca en la anatomía de una mujer es un pecho grande, no se valora desde un punto de vista estético que puede ser más o menos atractivo o más o menos cómodo para la mujer. Son senos con mucho tejido adiposo en su interior.

Se considera que, por encima de los 400 gramos de peso, el pecho excede incluso la clasificación de grande y es un seno que presenta hipertrofia mamaria y que debe ser tratado para evitar que provoque desviaciones de columna, problemas y dolores musculares.

¿La forma y el tamaño del pecho de una mujer cambia?

Si, por supuesto, como el resto del cuerpo el pecho está sometido a cambios de volumen e incluso de forma. Estos cambios son tanto naturales como provocados por agentes externos como enfermedades, tratamientos farmacológicos, estilo de vida… Hay numerosos factores que pueden incidir en el peso y forma del pecho.

Edad

El paso del tiempo es el principal agente transformador de un pecho. De hecho, los senos de una mujer están en constante desarrollo desde el nacimiento. Lo habitual es que el pecho vaya creciendo y formándose a lo largo de la infancia y especialmente durante la pubertad y adolescencia.

Durante la denominada etapa fértil de la mujer el pecho se suele mantener más estable en forma y tamaño, pero con la llegada de la menopausia y la vejez, el pecho es habitual que cambie y especialmente pierde firmeza, lo que puede afectar a la forma, presentándose más caídos.  La elastina y el colágeno se van perdiendo, en su lugar, la grasa va ganando terreno.

Patologías

Son muchas las enfermedades que pueden afectar a la forma del pecho, al tejido adiposo interior y a las glándulas mamarias. La más evidente es el cáncer de mama, pero no es la única. En todo caso es importante estar alerta a cambios en el tamaño o la forma del pecho que se presenten de forma repentina y sin causa conocida, y ante cualquier duda consultar de forma inmediata con un especialista.

Tratamientos farmacológicos

Hay muchos fármacos que pueden afectar al pecho femenino de forma puntual o pasajera, pero también de forma crónica. Destacan los tratamientos hormonales que evidentemente influyen de forma directa y que pueden hacer que el pecho gane en volumen, por ejemplo. Es importante consultar en caso de duda siempre con el médico o el farmacéutico. Diferentes enfermedades crónicas deben tratarse con compuestos que con frecuencia afectan en la forma y tamaño de los senos.

Peso

Cuando las mujeres cambian de peso, es habitual que de forma más o menos importante los senos también se vean afectados. Si se pierde peso es fácil que el pecho, como el resto del cuerpo, pierda volumen y/o firmeza, como ocurre con otras partes del cuerpo.

Si se aumenta el peso corporal, en proporción el pecho también suele aumentar y puede alterarse la forma. Los cambios de peso radicales no son muy recomendables para la salud de los senos, afecta a los músculos y también a la piel, se recomienda que sean paulatinos y acompañados de ejercicio físico específico para que la zona no pierda firmeza ni se deforme.

Cambios hormonales

Tanto los trastornos hormonales como los cambios naturales del sistema hormonal femenino influyen en el pecho en su forma y tamaño, también en su aspecto exterior, tacto y sensibilidad. El embarazo, por ejemplo, modifica sustancialmente el pecho de las gestantes y durante la lactancia. La menopausia también provoca cambios en los senos.

El pecho de las mujeres tiene una forma que lo define y un tamaño, pero como ocurre con muchas otras partes de la anatomía humana no es algo fijo, de hecho, es sensible a muchos factores que hacen que cambie.

No hay unas dimensiones ideales ni una forma de pecho más perfecta que otra, pero es importante que sean equilibrados con el resto del cuerpo de la mujer y que le hagan sentirse cómoda. Tanto por estética como por otras necesidades o preferencias es posible modificar mediante cirugía y tratamientos estéticos tanto la forma como el tamaño del pecho.