La flacidez preocupa a la gran mayoría de las mujeres (y también, a muchos más hombres de lo que imaginas). Pero a veces nos centramos demasiado en cómo ésta afecta al cuerpo (brazos, abdomen, glúteos…), y nos olvidamos de nuestra carta de presentación: el rostro.

Un rostro flácido y envejecido resta vitalidad a nuestra fisonomía. Y combatir esos estragos de la edad, la exposición al sol y la polución, y los excesos, es uno de los grandes retos de la medicina y la cirugía estética.

Lejos de cremas con promesas revolucionarias o masajes superficiales, ¿Qué podemos hacer para deshacernos de esta molesta consecuencia del paso del tiempo? ¿Qué tratamientos son realmente efectivos para acabar con la flacidez facial?

Presta atención porque te vamos a dar las claves para que tu piel recupere la tersura y firmeza que ya dabas por perdidas. Estos son los mejores tratamientos para combatir, de una vez por todas, la flacidez del rostro.

Ácido hialurónico

Como ya hemos hablado en alguna que otra ocasión, la manera más efectiva de aprovechar todas las ventajas del ácido hialurónico es a través de los rellenos. Sus propiedades son excelentes a la hora de aportar gran hidratación y estimular la producción celular, favoreciendo el tratamiento de líneas de expresión y pequeñas arrugas faciales.

Los rellenos con ácido hialurónico son también muy interesantes para restaurar volúmenes con gran naturalidad (pómulos, mejillas, mentón…) y para corregir zonas hundidas, como ocurre por ejemplo con las ojeras pronunciadas.

Mesoterapia facial

Otro de los tratamientos estrella para combatir la flacidez del rostro cuando el proceso de envejecimiento no es muy avanzado (o bien como complemento a la cirugía de lifting facial, que veremos más adelante), consiste en la mesoterapia.

Esta técnica combina las propiedades del ácido hialurónico no reticulado con una mezcla de complejos vitamínicos de origen natural y biocompatibles con nuestro organismo. Las microinfiltraciones en la piel permiten depositar directamente en la dermis todos estos principios activos: vitaminas, aminoácidos, minerales, antioxidantes, coenzimas…

Los resultados en hidratación y reparación del daño solar son excelentes. El tono y la tersura de la piel mejoran, aportando gran luminosidad.

Lipofilling facial

En efecto, el lipofilling o infiltración de grasa del propio paciente es también un tratamiento muy eficaz para corregir la flacidez del rostro y reponer volúmenes en pómulos, mejillas, cejas, arco mandibular…

Lógicamente, la grasa extraída mediante lipoláser debe tratarse previamente a ser injertada en las zonas a tratar, obteniendo un tejido rico en adipocitos (células grasas).

Los resultados son excelentes: solo hay que pensar en que uno de los efectos del envejecimiento es esa pérdida de carnosidad que ofrece la juventud. Por lo que la implantación de grasa es otra interesante solución a las arrugas (si no son excesivamente pronunciadas) y a la flacidez, con muy buena respuesta por parte del cutis a largo plazo.

Relleno con hidroxiapatita cálcica

Cuando hablamos del rostro, no podemos olvidarnos nunca del cuello y de la zona del escote. Dos áreas que sufren especialmente el efecto del descolgamiento de la piel, consecuencia de la pérdida de colágeno (algo inevitable con el paso de los años).

Las inyecciones de hidroxiapatita de calcio mejoran la calidad de la piel y nos ayudan a favorecer la síntesis de colágeno, incidiendo en la tonicidad y la elasticidad. Se trata, como ocurre en el caso del ácido hialurónico, de una sustancia que nuestro cuerpo produce de forma natural. De modo que también es un relleno reabsorbible y biocompatible, que no genera alergias ni rechazos por el organismo.

Bótox

La toxina botulínica es todo un clásico que no podía faltar en nuestro listado de los mejores tratamientos para combatir la flacidez facial. Las infiltraciones de bótox nos permiten relajar los músculos faciales, matizando o eliminando determinadas arrugas o líneas de expresión.

El bótox, aplicado siempre por profesionales con gran experiencia, ofrece un efecto de rejuvenecimiento que va siendo notable de forma progresiva. La sensación de flacidez facial disminuye, pero cuando ésta es muy acentuada, debemos aplicar otro tipo de soluciones basadas en la cirugía; como veremos a continuación.

Hilos tensores

La eficacia de los hilos tensores, que evitan a muchas pacientes que no cuentan con grandes descolgamientos cutáneos pasar por quirófano, es también digna de mención. Su aplicación además puede combinarse con los mencionados rellenos de hidroxiapatita cálcica o con mesoterapia, para obtener los mejores resultados a la hora de combatir la flacidez del rostro.

Los hilos tensores se colocan de forma ambulatoria y bajo anestesia tópica local, y son un excelente tratamiento para favorecer la producción natural de colágeno. Gracias a los hilos tensores espiculados podemos crear una especie de malla que permita la formación de colágeno a su alrededor, consiguiendo así que se tense la superficie.

En algunos casos, generalmente en mujeres a partir de los 60 años, podemos obtener resultados muy duraderos anclando los hilos directamente al cuero cabelludo, para ejercer mayor tensión en las zonas del rostro con más tendencia a la flacidez.

Lifting facial y cervical

Sin duda, este es el tratamiento más eficaz para combatir la flacidez del rostro y del cuello, especialmente cuando ésta es muy acentuada.

Esta cirugía puede combinarse con otros tratamientos anteriormente combinados. Por ejemplo, con los rellenos de ácido hialurónico, o con la aplicación de lipofilling para ayudarnos a reponer volúmenes de determinadas zonas.